Así se está moviendo la coca

Hace dos semanas, Antonio Paguay estaba reposando el almuerzo cuando escuchó el rugido característico de las avionetas antinarcóticos. No se puso nervioso, simplemente esperó a que el aparato terminara de vaciar el glifosato sobre su finca, salió caminando de su casa y aplicó el método que ha aprendido por la fuerza de la costumbre. Él sabe que para salvar un cultivo de coca basta con cortar con un machete las hojas afectadas por el veneno. El resto es esperar cuatro meses para obtener la cosecha, convertirla en pasta base y venderla a los comerciantes que merodean en su región. Paguay nació en 1985 en un pueblo de Nariño llamado Córdoba, pero a los 13 años se fue al Cauca a trabajar como raspachín en las plantaciones de coca del sur de ese departamento. En los siete años siguientes conoció todos los secretos de esta actividad, y con los ahorros que juntó en ese tiempo viajó a Orito, compró una finca de cinco hectáreas y montó su propio negocio. Hoy es el líder del Sindicato de Trabajadores Agrícolas del Putumayo, una organización desde la que están proponiéndole al Gobierno un nuevo enfoque en la lucha contra los cultivos declarados ilícitos. “El Gobierno sigue insistiendo en acabar la coca a punta de glifosato, pero eso no es posible porque nosotros ya sabemos cómo contrarrestar las fumigaciones. Mientras no nos dé otras garantías seguiremos resistiendo con la coca”, afirma Paguay con voz pausada. El problema de fondo radica en que, en muchas regiones del país, la economía cocalera es la única opción que han encontrado los campesinos para subsistir en medio de un modelo de desarrollo del que han estado excluidos. Y eso no se soluciona a través de medidas represivas, dicen. - See more at: http://pacifista.co/asi-se-esta-moviendo-la-coca/#sthash.iQOnusYb.dpuf

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