LA SOCIEDAD CIVIL SOLICITA DE UNA VEZ DOS MESAS DE DIÁLOGOS EN UN SOLO PROCESO

 

Silvia Arjona Martín.

El próximo 15 de febrero se cumplen 50 años de la muerte de Camilo Torres Restrepo, sacerdote católico colombiano, pionero de la Teología de la Liberación, y ex guerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que murió en su primer combate, y ésa es la fecha en la que la sociedad civil desea que el Gobierno y el ELN hagan público una mesa de negociaciones para la paz.

Representantes a la Cámara, como Ángela Robledo, senadores como Iván Cepeda, académicos como Víctor de Currea-Lugo y organizaciones sociales como Indepaz, Redepaz, Clamor Social para la Paz, Viva la Ciudadanía, Mesa Social para la Paz y Congreso de los Pueblos han hecho público un comunicado conjunto donde reiteran la necesidad de “empujar” este proceso hacia una paz estable y duradera para “no echar por la borda tres años de esfuerzo”.

En rueda de prensa celebrada este miércoles en el Capitolio Nacional, las distintas voluntades y los sectores de la sociedad civil presentes han reconocido los esfuerzos que vienen haciendo el gobierno y el ELN en relación a establecer una agenda conjunta pero consideran que es necesario una negociación pública entre ambos como “deber entre las partes”.

“Se acabó el tiempo de la guerra, no el de la paz”, explicaba Iván Cepeda en su intervención y asegurando que no van a renunciar hasta que se instale una mesa de conversaciones con el ELN que dé lugar a la firma de un acuerdo definitivo entre gobierno y guerrilla.

Todas las personalidades convocantes han sido muy cautelosas a la hora de establecer posibles recomendaciones para una pronta mesa de negociaciones públicas entre ambas partes por la confidencialidad y bilateralidad que supone dicho proceso, pero sí han solicitado que “por favor, no se levanten de la mesa porque el tiempo para la guerra se está agotando”, decía Ángela Robledo a preguntas de Constituyente por la Paz.

Por su parte, Luis Sandoval, de Redepaz, aseguraba estar convencido de que “si todos y todas empujamos el carro de la paz al tiempo haremos andar el carro de la paz”. Sandoval concretaba que el gobierno tiene la responsabilidad de abrir facilidades reales para la salida política con todos los grupos insurgentes; que la insurgencia también tiene responsabilidades para superar políticamente el conflicto, sin vencedores ni vencidos, mediante el diálogo y la negociación; y que, a su vez, la sociedad también ha de ser responsable para apropiarse del procesos de paz en Colombia.

“Llamamos y persuadimos al ELN para que acoja en este momento, más que en ningún otro, las voces de la sociedad. Queremos que ellos entren a contribuir, en acuerdo con el gobierno, para desbloquear y afianzar y para facilitar que la sociedad juegue un papel. Y para ello necesitamos un solo proceso de paz y dos mesa de diálogos”, concluía Sandoval.

A pesar de que el proceso que se plantea “no va a ser fácil por el enorme nivel de complejidad que presenta”, se confía en que “la paz completa” se haga realidad en breve. A pesar de que FARC-EP y ELN tienen sus especificidades particulares, ambas negociaciones se plantean con puntos comunes en sus agendas, sin abismos ni diferencias entre ambos procesos.

“Creemos que la visión correcta es articular, armonizar, hacer converger todos los esfuerzos por la paz y no buscar diferencias que puedan generar procesos que no contribuyen al gran propósito que es acabar con el conflicto armado en todas sus expresiones, para una paz duradera y estable y con cambios políticos y sociales”, explicaba Cepeda.

La participación social que empuje estos acuerdos es fundamental y por ello se ha llamado a la ciudadanía a no desligarse del proceso de paz y ha adjudicárselo como propio porque “una sociedad en la que no se apropia en sus procesos de paz obviamente queda en debilidad cuando somos dueños de este procesos de paz”, argumentaba Diana Sánchez, del Congreso de los Pueblos.

Y así, convencidos y convenciendo, miembros del parlamento, del senado, de la academia, de las iglesias y de distintas expresiones ciudadanas y populares consideran importante y fundamental una unión colectiva, de todos y todas, y con todos y todas, porque “es la hora de la paz”.

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